MARIANO REYES ENTREVISTA A PEDRO ÁNGEL.
Por: Mariano Reyes Ceballos.
MR : ¿Existió en la danza la llamada Crítica de los ochenta?
PA : No hace mucho que en la danza se viene a hablar de la Crítica de los ochenta. En realidad, es un nombre tomado de las Artes plásticas. En la danza también hubo un fuerte movimiento crítico. Es una etapa en que aparecían de forma estable en periódicos y revistas las firma de un grupo de autores de varias generaciones pero, sobre todo, jóvenes, con un nivel de calidad verdaderamente digno.
MR :¿Quiénes eran y qué caracterizó a este grupo?
PA :No éramos propiamente un grupo, un movimiento ni nada semejante. Se trataba de un fenómeno muy heterogéneo y lo único que nos unía era que escribíamos sobre danza y ballet en una época muy fructífera para este arte en Cuba. No todos eran críticos típicos, también estaban periodistas especializados que lo hacían muy bien.
MR :¿Principales nombres?
PA :Éramos muchos y de diversas procedencias y formaciones. Podría mencionar, así, a simple memoria, más de quince nombres. Los principales, Alejandro G. Alonso, que era el crítico titular de Juventud Rebelde, quien dejó de escribir sobre ballet; Orlando Taquechel, que escribió en Trabajadores y Granma, quien siendo arquitecto cursó una segunda carrera teórica en el ISA; Pedro Simón, que aún dirige Cuba en el Ballet; Toni Piñera, que entonces comenzaba su carrera.
MR :¿Por qué se eclipsó la crítica de los ochenta?
PA :La mató la crisis económica, el llamado período especial, que llegó tras el desmembramiento y muerte de la Unión Soviética. Los periódicos se redujeron a ediciones semanales con un mínimo de páginas, las funciones de ballet y danza también sufrieron lo suyo. Aún hoy no nos hemos recuperado de aquel golpe brutal. Cualquier otra cosa que se diga, no es seria.
MR :¿Es cierto que dejaste de escribir porque tus críticas al Ballet Nacional te crearon problemas?
PA :En primer término, no he dejado de escribir, sólo que escribo menos. Sigo publicando en el tabloide Opciones y alguna vez en Juventud Rebelde. Allá por los ochenta, en más de una ocasión critiqué determinados aspectos del desempeño del Ballet Nacional de Cuba, era parte de mi trabajo, pero nunca eso me ha acarreado ningún problema significativo. Lo que me preguntas es sólo una de tantas leyendas.
MR: ¿Cómo debe comportarse un crítico de ballet?
PA :Con la dignidad, el decoro y la decencia que este ejercicio exige. Como, en general, nos comportamos quienes escribimos entonces, en los años ochenta.



